Página Literária de Jorge Luis Gutiérrez


El poema en español está en seguida del en portugués




O OUTONO PENSA QUE ÉS FOLHA

Tua silhueta descalça
na beira mais diáfana
do rio da vida,
transluze pelas ruas
uma eterna ternura
e uma imanente doçura,
ilimitada, infinita.

Amor e tempo se unem
quando vais sorrindo.

E a transcendência
de minha alma ensolarada
fica enredada
na paz de tua luz.

E me vou por teu corpo
sem saber os caminhos.

Sem saber meu destino.

E as neves do tempo
suavemente caem
sobre tua nudez.

E penso em ti
sob o sol da tarde,
e meus olhos se saturam
de uma felicidade
ardente e seca
e um caloroso desejo
se apodera de mim.

E és meramente ausência:
és um salar
ressequido e chamejante.

E o frio de março
me faz perguntar:

Por que vives?
Por que não és nada?
Por que não te extingues?
Por que não te apagas?

Por que não escureces?
Por que não te desvaneces?
Por que não és nevoeiro?
Por que não te acabas?
Por que não és bruma?

Por que apareceste
um dia frente a mim?

Por que não és fogo
que se consome ao existir?



II

Como é bela a vida,
quando caem as folhas.

Como é agradável
pensar que és folha,
quando caem as folhas.

Como é plácido
ir fazendo-te
uma cama em minha alma,
e acolher-te
igual como o chão
alberga as folhas.



III


É outono,
o sei.

Se desfolha tua vida
em minha vida...

E viras folha
e te cais toda,
amarela e murcha,
sem nenhuma beleza.

Somente te morres
e só porque é outono.

O outono te mata.
O outono te apaga.

O inexorável outono.

E não quero que morras
como morrem as folhas.

Mas te vais morrendo,
e não posso fazer nada.

E meu amor se desfolha.

E te vais ficando
igual que o folhagem.

E és uma estatua
nua e gelada
no meio do outono.

E o outono pensa
que és folha.





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EL OTOÑO PIENSA QUE ERES HOJA

Tu silueta descalza
en la orilla más diáfana
del río de la vida,
transluce por las calles
una eterna ternura
y una inmanente dulzura,
ilimitada, infinita.

Amor y tiempo se unen
cuando vas sonriendo.

Y la trascendencia
de mi alma asoleada
se queda enredada
en la paz de tu luz.

Y me voy por tu cuerpo
sin saber los caminos.

Sin saber mi destino.

Y las nieves del tiempo
suavemente caen
sobre tu desnudes.

Y pienso en ti
bajo el sol de la tarde,
y mis ojos se saturan
de una felicidad
ardiente y seca
y un caluroso deseo
se apodera de mí.

Y eres meramente ausencia:
eres un salar
reseco y llameante.

Y el frío de marzo
me hace preguntar:

¿Por qué vives?
¿Por qué no eres nada?
¿Por qué no te extingues?
¿Por qué no oscureces?
¿Por qué no te apagas?
¿Por qué no eres niebla?
¿Por qué no te acabas?
¿Por qué no eres bruma?

¿Por qué apareciste
un día frente a mí?

¿Por qué no eres fuego
que se consume al existir?


II

Como es bella la vida,
cuando caen las hojas.

Como es grato
pensar que eres hoja,
cuando caen las hojas.

Como es apacible
ir haciéndote
una cama en mi alma,
y acogerte
igual como el suelo
alberga las hojas.


III


Es otoño,
lo sé.

Se deshoja tu vida
en mi vida...

Y te vuelves hoja
y te caes toda,
amarilla y marchita,
sin ninguna belleza.

Solamente te mueres
y sólo porque es otoño.

El otoño te mata.
El otoño te borra.

El inexorable otoño.

Y no quiero que te mueras
como mueren las hojas.

Pero te vas muriendo,
y no puedo hacer nada.

Y mi amor se deshoja.

Y te vas quedando
igual que el follaje.

Y eres una estatua
desnuda y helada
en medio del otoño.

Y el otoño piensa
que eres hoja.


Jorge Luis Gutiérrez (Brasil - Chile)









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